Ilustración científica

La ilustración científica es a la ciencia lo que el arte es a la cultura. Estamos en la era de la imagen. Las viejas pizarras negras han quedado atrás. La imagen ha pasado a un primer plano en todos los aspectos de nuestra vida, como una herramienta más.

Un ilustrador científico es un artista creador a favor de la ciencia. Puede dar énfasis a detalles importantes, puede separar por capas lo difícil de explicar, puede parar el tiempo en un momento crucial o puede acelerarlo para una mejor comprensión y puede mostrar lugares inaccesibles. En definitiva, puede explicar con una imagen lo que se necesita más de mil palabras para ser explicado.

Fue Einstein quien dijo «Si no lo puedes explicar a un niño de seis años es que tú mismo aún no lo entiendes completamente» y nosotros podríamos añadir «¿qué mejor que en un mundo como el de hoy en día poder disponer de la imagen para comunicar nuestras ideas?»

Sistema de trabajo:

Cuando hablo del «sistema de trabajo» me refiero a que tenemos que encontrar un equilibrio entre la parte científica y la parte de las imágenes.

A pesar del largo recorrido y la experiencia en el campo de la ilustración científica, es casi imposible ser experto en todos los campos científicos. De la misma manera, posiblemente vosotros, no estéis totalmente familiarizados con temas de ilustración y grafismo o con todos los aspectos técnicos a tener en cuenta. Esto podría hacer que nos atascáramos en algún punto del proyecto… ¡Pero tranquilos! Tenemos la solución para encontrar este equilibrio.

Mi experiencia me ha hecho desarrollar un proceso de trabajo, puesto a prueba muchas veces, para hacer que todo fluya, y el resultado obtenido sea del todo satisfactorio.

Tu idea se materializará, rápida y cómodamente si podemos seguir el siguiente esquema:

  1. Conceptos claros.
  2. Esbozo preliminar.
  3. Imágenes de apoyo.
  4. Texto orientativo.

Consulta aquí el proceso a seguir de forma más detallada.

Y aquí el recorrido que seguiremos.

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